En la actualidad hay aproximadamente entre 20 a 25 millones de personas en el mundo en las que se las puede clasificar como refugiados ambientales según el ACNUR (Alto comisionado de las Naciones Unidas) y en pocos años podría duplicarse. El número de personas que abandonó sus hogares por causas ambientales superó a los que lo hacen por conflictos bélicos.
La causa más importante de estas migraciones es el calentamiento del planeta, por el incremento de las sequías, terremotos, desertificación, deslizamientos, modificaciones en los sistemas monzónicos y de tifones, e impactos destructivos de los ambientes marinos. Al tener su medio ambiente degradado, poblaciones enteras pierden las condiciones mínimas para su supervivencia en su lugar de origen por lo que deciden migrar en busca de un mejor destino. Se incluyen además en esta categoría a los pobladores cercanos a construcciones de grandes infraestructuras, como por ejemplo las represas, que deterioran a niveles gravísimos el medio ambiente y por ende, les es imposible permanecer por falta de recursos.
Otros aspectos de incidencia son las inadecuadas políticas agrarias y los cambios en la oferta y la demanda de productos por parte del mercado internacional, lo que ha obligado a campesinos de varios países como por ejemplo, en el Mato Grosso, a deforestar terrenos para cambiar la producción tradicional con el consiguiente peligro de desertización de la tierra.
Los sectores más vulnerables de la población -mujeres, niños y ancianos- corren también más riesgo de sufrir con estos desplazamientos. El 50% de los afectados por desastres naturales son menores de edad y los pronósticos que hacen los organismos internacionales para la próxima década son devastadores, calculan que serán alrededor de 175 millones de niños, las víctimas de estos fenómenos conocidos como desastres naturales. En un solo año, el 2010, se estiman 50 millones de desplazados ambientales y la mayoría serán mujeres y niños.
Es una creencia común que casi todos los desastres ambientales son provocados por causas naturales, cuando en realidad, muchos son consecuencias de acciones humanas, como el uso insostenible de los recursos. Por ende, se puede afirmar que nuestro estilo de desarrollo instauró esta nueva categoría de desplazado ambiental.
Estos millones de víctimas sufren hoy los efectos de las actividades económicas que destruyeron o degradaron el ambiente, por las políticas que se han utilizado a lo largo de dos siglos.
La situación social de estos emigrantes no es sólo de desarraigo y culturización, sino también de desintegración familiar y social, porque, muchas veces, están obligados a separarse de personas muy cercanas. Esto provoca secuelas psicológicas y traumas graves por la cantidad de pérdidas que deben enfrentar en poco tiempo.
Algunos de los casos más conocidos son el que se produjo por la sobreexplotación de la pesca en Senegal y el de de los recursos acuíferos en Uzbekistán para su uso en la producción de algodón que provocaron problemas ambientales que desplazaron a millones de personas de estas zonas.
Hay ejemplos también de algunos países que saben que serán victimas, tarde o temprano, de las consecuencias del cambio climático, como la isla del pacifico Tuvalu que ya realizó un acuerdo con Nueva Zelanda para trasladar sus 11 000 habitantes, ya que se prevé que esta isla, debido al aumento del océano, desaparezca aproximadamente en los próximos 50 años.
El problema es realmente grave y afecta a las áreas más pobres del planeta y a las zonas más desfavorecidas de países desarrollados como ocurrió con el huracán Katrina en Estados Unidos. Este evento causó miles de desplazados, y como no hubo ningún tipo de plan, ni provisión de antemano, se perdieron cientos de miles de vidas y los sobrevivientes fueron trasladados a otros estados, sin ningún tipo de criterio y con graves consecuencias para ciudades y pueblos completos. Esto es una señal de que en un futuro cercano cualquier país, sin importar su condición económica, puede enfrentar problemas graves de desastres ambientales que generen desplazados ambientales. Los efectos del cambio climático son a nivel global por lo que esta problemática no podrá ser ignorada por ningún estado.
Desplazados ambientales en América Latina En nuestro continente la situación hasta ahora es diferente a lo que ocurre en África o Asia, ya que, aunque son frecuentes los desastres naturales que hacen que las personas deban abandonar sus hogares en forma temporaria como ocurre con los huracanes, no se realizan grandes desplazamientos permanentes. En general, hasta ahora, los traslados se realizan dentro del mismo país.
Los desplazados en América Latina en su mayoría son provocados por inundaciones, deslizamientos, huracanes o como consecuencia de construcciones de represas, y en algunos casos, por la degradación o contaminación ambiental por la minería, o la extracción petrolera.
La situación social de los afectados es grave, ya que se encuentran inmersos en la pobreza y no reciben demasiada ayuda de gobiernos u organismos internacionales después que transcurre el estado de emergencia. Muchos son aborígenes y campesinos pobres que al perder sus medios de subsistencia les es muy difícil recuperarse y reintegrarse a la sociedad, en caso de no poder retornar a su lugar de origen.
No es casualidad de que la mayor cantidad de desplazados ambientales pertenezcan a países subdesarrollados y también, sean los más vulnerables a sufrir los efectos negativos de desastres, ya que no hay ningún tipo de prevención ni planificación. Se puede citar el caso de los pobladores de las costas del Paraná, en Argentina, - entre 40 y 50 mil personas-, que tuvieron que abandonar sus hogares a causa de las inundaciones producidas tras la construcción de la represa hidroeléctrica de Yaciretá.
La mayoría de esos pobladores vivían, dedicados a la orfebrería con barro, en chozas a un lado de la ribera, lejos de cualquier poblado -lo que acrecentó su sentido de desarraigo desarraigo al ser trasladados a urbanizaciones-. Se les destruyó su forma de vida y muchos no lograron adaptarse en su nuevo hábitat. Este tipo de casos se repiten a lo largo de todo el continente. Pero además hay que tener en cuenta, que los millones de personas viven en el área costera de América Latina y las islas del Caribe, son muy vulnerables a los huracanes y, en algunos años, si no se toman medidas preventivas, con el crecimiento del océano, se pronostica una evacuación hacia otras regiones más seguras, pero esto, a su vez, tendrá un impacto de superpoblación en algunas ciudades y pueblos, con todas las consecuencias que de ello se derivan: sobreexplotación de recursos naturales, aumento de delitos, discriminación, o falta de viviendas.
Pero más allá de los desastres naturales hay otra realidad cada vez más común en Latinoamérica: el cambio de uso del suelo. Se desmontan enormes áreas de bosques para darle paso a la agricultura. La deforestación desencadena una serie de efectos muy negativos como el agotamiento del suelo y la posterior erosión del mismo, y luego, la desertificación. Este encadenamiento de sucesos tiene como consecuencia miles de hectáreas inertes, que provocan emigraciones de las poblaciones locales. Sin embargo, el mayor daño en ese proceso no lo hacen los campesinos, lo provocan grandes empresas trasnacionales con el permiso de los gobiernos locales. Estos son los verdaderos responsables de la gran degradación ambiental que sufren nuestros territorios y del destierro de personas. Es importante comenzar a analizar este problema desde sus diferentes aristas, para que no se agrave aún más y no nos tome por sorpresa. Esta situación significará la perdida de vidas y el sufrimiento de millones de personas, de quedarnos de brazos cruzados.
Es fundamental que se auxilien a los afectados durante los desastres pero también, y tal vez más importante, es crear las condiciones de recuperación en el lugar de origen de las víctimas para evitar el desarraigo de las migraciones. Se debe comenzar a revertir y solucionar los problemas ambientales globales, pero también los locales para evitar mayores catástrofes naturales y sobre todo humanitarias. La inversión de fondos para este tipo de cuestiones es vital ya que si se comienzan a tomar medidas preventivas, se puedan evitar peores escenarios.
Se requiere no sólo que los organismos internacionales como Naciones Unidas comiencen creando una dependencia que se ocupe específicamente de este problema, sino que además se incluya una legislación a nivel internacional que brinde protección legal, asistencia sanitaria, asilo, y la ayuda humanitaria que requirieran los afectados. Es imprescindible diseñar políticas activas que tengan en cuenta estos factores, que no se soluciona con simple asistencialismo, como dar algo de comida o brindarle una carpa. Se tiene que buscar la mejor forma de ayudar a las personas que no tienen ninguna posibilidad de volver a su país, pero teniendo en cuenta que la reubicación debe ser de los grupos familiares para evitar su disgregación, brindar ayuda psicológica y capacitación para una posterior reinserción laboral, y respetar las características de los individuos, como su cultura o su religión, para que los mismos puedan conservarla y no que, por tratar de ser aceptados socialmente, estén obligados a reprimirla. Además, se debe trabajar con las poblaciones receptoras de los desplazados, ya sea dentro o fuera del país, para lograr una mejor aceptación por parte de estos. Para que este proceso sea exitoso se tiene que regular las corrientes inmigratorias de desplazados ambientales y planificar a fin de que no produzca una nueva crisis en el ambiente.
La clave para que esta compleja situación no siga complicándose es elaborar proyectos con una gestión integral de los problemas, tanto por los gobiernos en sus propios países como a través de la cooperación internacional. No sólo se debe combatir las consecuencias, también hay que actuar sobre las causas, porque sino nunca podrá detenerse. Se tiene que prevenir cuando haya suficientes pruebas científicas de que algún fenómeno se desatará, realizando planes de emergencia y contingencias, sistemas de alerta y capacitación de las poblaciones para afrontar posibles incidentes. Otro aspecto relevante sería cambiar los modos de producción de las actividades económicas cuando originan una alta degradación ambiental. Se tendría que incentivar y cogestionar las zonas de gran valor ambiental con las poblaciones locales utilizando políticas de desarrollo sustentable. Los países ricos o desarrollados deberían colaborar con los países pobres, no sólo con apoyo financiero, sino con asistencia técnica o de recursos humanos. No hay excusas para no comenzar a actuar ya que son suficientes las muestras de lo que puede ocurrir en unos pocos años sino se toman las medidas adecuadas. Es necesario mirar la realidad de los países o regiones que padecen estos problemas para no repetir los mismos errores.
La causa más importante de estas migraciones es el calentamiento del planeta, por el incremento de las sequías, terremotos, desertificación, deslizamientos, modificaciones en los sistemas monzónicos y de tifones, e impactos destructivos de los ambientes marinos. Al tener su medio ambiente degradado, poblaciones enteras pierden las condiciones mínimas para su supervivencia en su lugar de origen por lo que deciden migrar en busca de un mejor destino. Se incluyen además en esta categoría a los pobladores cercanos a construcciones de grandes infraestructuras, como por ejemplo las represas, que deterioran a niveles gravísimos el medio ambiente y por ende, les es imposible permanecer por falta de recursos.
Otros aspectos de incidencia son las inadecuadas políticas agrarias y los cambios en la oferta y la demanda de productos por parte del mercado internacional, lo que ha obligado a campesinos de varios países como por ejemplo, en el Mato Grosso, a deforestar terrenos para cambiar la producción tradicional con el consiguiente peligro de desertización de la tierra.
Los sectores más vulnerables de la población -mujeres, niños y ancianos- corren también más riesgo de sufrir con estos desplazamientos. El 50% de los afectados por desastres naturales son menores de edad y los pronósticos que hacen los organismos internacionales para la próxima década son devastadores, calculan que serán alrededor de 175 millones de niños, las víctimas de estos fenómenos conocidos como desastres naturales. En un solo año, el 2010, se estiman 50 millones de desplazados ambientales y la mayoría serán mujeres y niños.
Es una creencia común que casi todos los desastres ambientales son provocados por causas naturales, cuando en realidad, muchos son consecuencias de acciones humanas, como el uso insostenible de los recursos. Por ende, se puede afirmar que nuestro estilo de desarrollo instauró esta nueva categoría de desplazado ambiental.
Estos millones de víctimas sufren hoy los efectos de las actividades económicas que destruyeron o degradaron el ambiente, por las políticas que se han utilizado a lo largo de dos siglos.
La situación social de estos emigrantes no es sólo de desarraigo y culturización, sino también de desintegración familiar y social, porque, muchas veces, están obligados a separarse de personas muy cercanas. Esto provoca secuelas psicológicas y traumas graves por la cantidad de pérdidas que deben enfrentar en poco tiempo.
Algunos de los casos más conocidos son el que se produjo por la sobreexplotación de la pesca en Senegal y el de de los recursos acuíferos en Uzbekistán para su uso en la producción de algodón que provocaron problemas ambientales que desplazaron a millones de personas de estas zonas.
Hay ejemplos también de algunos países que saben que serán victimas, tarde o temprano, de las consecuencias del cambio climático, como la isla del pacifico Tuvalu que ya realizó un acuerdo con Nueva Zelanda para trasladar sus 11 000 habitantes, ya que se prevé que esta isla, debido al aumento del océano, desaparezca aproximadamente en los próximos 50 años.
El problema es realmente grave y afecta a las áreas más pobres del planeta y a las zonas más desfavorecidas de países desarrollados como ocurrió con el huracán Katrina en Estados Unidos. Este evento causó miles de desplazados, y como no hubo ningún tipo de plan, ni provisión de antemano, se perdieron cientos de miles de vidas y los sobrevivientes fueron trasladados a otros estados, sin ningún tipo de criterio y con graves consecuencias para ciudades y pueblos completos. Esto es una señal de que en un futuro cercano cualquier país, sin importar su condición económica, puede enfrentar problemas graves de desastres ambientales que generen desplazados ambientales. Los efectos del cambio climático son a nivel global por lo que esta problemática no podrá ser ignorada por ningún estado.
Desplazados ambientales en América Latina En nuestro continente la situación hasta ahora es diferente a lo que ocurre en África o Asia, ya que, aunque son frecuentes los desastres naturales que hacen que las personas deban abandonar sus hogares en forma temporaria como ocurre con los huracanes, no se realizan grandes desplazamientos permanentes. En general, hasta ahora, los traslados se realizan dentro del mismo país.
Los desplazados en América Latina en su mayoría son provocados por inundaciones, deslizamientos, huracanes o como consecuencia de construcciones de represas, y en algunos casos, por la degradación o contaminación ambiental por la minería, o la extracción petrolera.
La situación social de los afectados es grave, ya que se encuentran inmersos en la pobreza y no reciben demasiada ayuda de gobiernos u organismos internacionales después que transcurre el estado de emergencia. Muchos son aborígenes y campesinos pobres que al perder sus medios de subsistencia les es muy difícil recuperarse y reintegrarse a la sociedad, en caso de no poder retornar a su lugar de origen.
No es casualidad de que la mayor cantidad de desplazados ambientales pertenezcan a países subdesarrollados y también, sean los más vulnerables a sufrir los efectos negativos de desastres, ya que no hay ningún tipo de prevención ni planificación. Se puede citar el caso de los pobladores de las costas del Paraná, en Argentina, - entre 40 y 50 mil personas-, que tuvieron que abandonar sus hogares a causa de las inundaciones producidas tras la construcción de la represa hidroeléctrica de Yaciretá.
La mayoría de esos pobladores vivían, dedicados a la orfebrería con barro, en chozas a un lado de la ribera, lejos de cualquier poblado -lo que acrecentó su sentido de desarraigo desarraigo al ser trasladados a urbanizaciones-. Se les destruyó su forma de vida y muchos no lograron adaptarse en su nuevo hábitat. Este tipo de casos se repiten a lo largo de todo el continente. Pero además hay que tener en cuenta, que los millones de personas viven en el área costera de América Latina y las islas del Caribe, son muy vulnerables a los huracanes y, en algunos años, si no se toman medidas preventivas, con el crecimiento del océano, se pronostica una evacuación hacia otras regiones más seguras, pero esto, a su vez, tendrá un impacto de superpoblación en algunas ciudades y pueblos, con todas las consecuencias que de ello se derivan: sobreexplotación de recursos naturales, aumento de delitos, discriminación, o falta de viviendas.
Pero más allá de los desastres naturales hay otra realidad cada vez más común en Latinoamérica: el cambio de uso del suelo. Se desmontan enormes áreas de bosques para darle paso a la agricultura. La deforestación desencadena una serie de efectos muy negativos como el agotamiento del suelo y la posterior erosión del mismo, y luego, la desertificación. Este encadenamiento de sucesos tiene como consecuencia miles de hectáreas inertes, que provocan emigraciones de las poblaciones locales. Sin embargo, el mayor daño en ese proceso no lo hacen los campesinos, lo provocan grandes empresas trasnacionales con el permiso de los gobiernos locales. Estos son los verdaderos responsables de la gran degradación ambiental que sufren nuestros territorios y del destierro de personas. Es importante comenzar a analizar este problema desde sus diferentes aristas, para que no se agrave aún más y no nos tome por sorpresa. Esta situación significará la perdida de vidas y el sufrimiento de millones de personas, de quedarnos de brazos cruzados.
Es fundamental que se auxilien a los afectados durante los desastres pero también, y tal vez más importante, es crear las condiciones de recuperación en el lugar de origen de las víctimas para evitar el desarraigo de las migraciones. Se debe comenzar a revertir y solucionar los problemas ambientales globales, pero también los locales para evitar mayores catástrofes naturales y sobre todo humanitarias. La inversión de fondos para este tipo de cuestiones es vital ya que si se comienzan a tomar medidas preventivas, se puedan evitar peores escenarios.
Se requiere no sólo que los organismos internacionales como Naciones Unidas comiencen creando una dependencia que se ocupe específicamente de este problema, sino que además se incluya una legislación a nivel internacional que brinde protección legal, asistencia sanitaria, asilo, y la ayuda humanitaria que requirieran los afectados. Es imprescindible diseñar políticas activas que tengan en cuenta estos factores, que no se soluciona con simple asistencialismo, como dar algo de comida o brindarle una carpa. Se tiene que buscar la mejor forma de ayudar a las personas que no tienen ninguna posibilidad de volver a su país, pero teniendo en cuenta que la reubicación debe ser de los grupos familiares para evitar su disgregación, brindar ayuda psicológica y capacitación para una posterior reinserción laboral, y respetar las características de los individuos, como su cultura o su religión, para que los mismos puedan conservarla y no que, por tratar de ser aceptados socialmente, estén obligados a reprimirla. Además, se debe trabajar con las poblaciones receptoras de los desplazados, ya sea dentro o fuera del país, para lograr una mejor aceptación por parte de estos. Para que este proceso sea exitoso se tiene que regular las corrientes inmigratorias de desplazados ambientales y planificar a fin de que no produzca una nueva crisis en el ambiente.
La clave para que esta compleja situación no siga complicándose es elaborar proyectos con una gestión integral de los problemas, tanto por los gobiernos en sus propios países como a través de la cooperación internacional. No sólo se debe combatir las consecuencias, también hay que actuar sobre las causas, porque sino nunca podrá detenerse. Se tiene que prevenir cuando haya suficientes pruebas científicas de que algún fenómeno se desatará, realizando planes de emergencia y contingencias, sistemas de alerta y capacitación de las poblaciones para afrontar posibles incidentes. Otro aspecto relevante sería cambiar los modos de producción de las actividades económicas cuando originan una alta degradación ambiental. Se tendría que incentivar y cogestionar las zonas de gran valor ambiental con las poblaciones locales utilizando políticas de desarrollo sustentable. Los países ricos o desarrollados deberían colaborar con los países pobres, no sólo con apoyo financiero, sino con asistencia técnica o de recursos humanos. No hay excusas para no comenzar a actuar ya que son suficientes las muestras de lo que puede ocurrir en unos pocos años sino se toman las medidas adecuadas. Es necesario mirar la realidad de los países o regiones que padecen estos problemas para no repetir los mismos errores.
Esta problemática aún no está demasiada difundida por los medios de comunicación, lo que provoca el desconocimiento por parte del público de la gravedad y situación en la que se encuentran millones de personas en el mundo.
Los desplazados ambientales son personas que necesitan que se los ayude, que se les respete y reconozcan sus derechos humanos más básicos, en forma inmediata y no se puede esperar a mañana porque puede ser tarde y podría afectar a generaciones completas. Hay daños que, quizás no puedan arreglarse, o tardaran demasiado tiempo en solucionarse. El futuro esta en nuestras manos. Si optamos por un mundo basado en la globalización de la solidaridad, la cooperación y la paz seguramente se podrá sobrellevar los desafíos que la naturaleza nos plantea, así como asumir las consecuencias de nuestros actos hacia el planeta.
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Foto: nlnnet









