Todo empieza una mañana de diciembre, con la visita de San Nicolás o Santa Claus aun en nuestras cabezas, pues es 26, y el campamento no ha hecho nada más que empezar.
Salimos muy temprano, a esas horas en las que no sabes si han puesto las calles ya o aún no han retirado las de ayer, camino de Móstoles, donde nos juntamos todo el 217 en dos autobuses dispuestos a cruzar Extremadura camino de Lisboa.
Nuestra primera parada fue Trujillo, tierra de conquistadores, donde almorzamos a la sombra de Francisco Pizarro y dimos un paseo por esta pequeña ciudad.
Tras esta breve parada, seguimos viajando, atravesando ya tierras portuguesas, camino de Évora, en la provincia del Alentejo, que significa “mas allá del Tajo”, el cual era nuestro destino final, la desembocadura del Tajo, Lisboa, Costa Caparica. Visitamos esta bella ciudad, con siglos de historia y de historias, en compañía de la Manada Kiowa, recorriendo sus preciosas calles, plazas, edificios y monumentos, regresando al acueducto, donde nos aguardaban los autobuses para proseguir nuestro camino, ya sin mas dilación, a Lisboa.
Este primer día fue largo y cuando llegamos a Costa Caparica, cenamos, y tuvimos una actividad de sección que enlazamos con un breve Consejo de Roca.
El día 27 amaneció lleno de actividad. Tras la formación, y la presentación del juego del Clan, que iba a durar todo el campamento, nos dirigimos con presteza a Lisboa, a hacer un juego con el que conocer un poco más a fondo la ciudad y su historia, aunque disponíamos de poco tiempo, y no pudimos acabarlo, porque teníamos que comer y dirigirnos rápidamente al Oceanográfico Vasco de Gama, con tiempo suficiente para poder disfrutarlo en profundidad.
A las 16.00, ya estábamos listos, y desde el mas
pequeño al grande, todos gozamos de lo lindo con los peces, los
tiburones, los pulpos y las estrellas de mar, además de las nutrias, los
pingüinos y muchos otros seres vivos, del mas bonito al más
espeluznante.
El día 28. Empezamos la mañana con un juego junto a la Manada Kiowa, en
el que, por grupos, los lobatos tuvieron que descubrir cinco cuentos
populares, a los que les faltaba el final, porque alguien los había
robado. Después de visitar a los protagonistas de cada cuento, cada
grupo dio un final a cada uno de los cuentos. Después de comer, y de una
sana y refrescante (sobretodo refrescante) ducha, fuimos a dar un paseo
a la playa, y a disfrutar del parque frente al Centro Scout..
Finalizamos el día con un intenso y emotivo Consejo de Roca, en el que
hablamos de la progresión personal de nuestros lobatillos, así como de
la marcha de la Manada este primer trimestre.
El 29, fue el día más agitado, pues teníamos la última visita cultural, a la bella Sintra, con su Palacio Nacional, y sus enormes chimeneas. También visitamos el Parque Da Liberdade, donde descubrimos unas extrañas pero amistosas criaturas escondidas en el interior del parque, volvimos a Lisboa donde comimos y paseamos por la capital lisboeta, visitando la Plaza del Comercio, con un rico gofre en nuestras manos.
La última noche de campamento se amenizo con el concurso de Cristmas, y la entrega de premios a los ganadores, pasando después a un baile de mascaras que daba fin al juego de Clan. Todos nos pusimos nuestras mejores galas para esta fiesta, aunque alguno confundiera ligeramente la definición de “elegante con corbata”.
El 30 regresábamos ya a casa, madrugando mucho para poder recoger bien todo el campamento, nuestras cosas, y hacer la formación de promesas y progresiones, pero el tiempo que no había sido malo en todo el campamento dijo “Basta”, y nos concedió lluvia desde bien temprano hasta la llegada a Madrid.

Arturo Rodríguez
"el turi"
Monitor Manada Mowha
Grupo Scout 217 Matterhorn