Puede convertir un día gris, de lluvia, en una velada memorable. O hacernos olvidar lo que creíamos adherido a nuestra memoria por siempre.
La música puede hacer muchas cosas en este mundo… puede convertirse en arte.
Puede acompañar anécdotas, puede representar los sentimientos más puros y sinceros. La música puede llenar de magia los ambientes cotidianos… puede hacer inmortal lo perecedero. Puede trascender fronteras. Puede profesar la paz, puede inventar mundos más hermosos que este.
Puede alegrarnos el día.
Ponerle sol a la noche y estirar los buenos momentos. Puede convertir en Dioses a músicos, para que embellezcan el mundo.
La música es capaz de muchas cosas; hasta de lo más simple: puede acompañarnos en la ducha, en el auto, en el trabajo, cuando corremos, cuando queremos olvidar, cuando queremos recordar… puede estar allí en todas las fiestas con amigos o en una tarde solitaria. La música puede devolvernos la sonrisa o quitarnos las lágrimas más sentidas.La música puede hacerse sentir indispensable para nuestras vidas, aunque no lo sea…
Porque con música se puede hacer mucho. Puede lograrse hasta lo que parece imposible… puede que quinientos niños pobres eviten el hambre y la delincuencia. Puede que esos chicos, de cuatro de los barrios más pobres de la Ciudad de Buenos Aires, quiten las armas de sus mochilas, para hacerle lugar a los pentagramas de Wolfgang Amadeus Mozart.
Ver nota que inspiró esta columna
Federico Guido Fiorentino
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
La música puede llevarnos a lugares que muchas veces hemos deseado.







