XX¡¡33 años!! Se dice pronto….. Pero son los que han pasado desde mi primer campamento de verano con el 217 Matterhorn, aquel grupo que me acogió en su seno tras la desaparición de mi anterior grupo.
Y son tantas las diferencias y tantas las similitudes que puede merecer la pena recordarlas:
En 1981 … ya éramos un grupo “diferente”. Ya existía ese aire particular que se respira al cruzar la puerta del campamento o del local.
También sonaban las guitarras en las noches de lluvia dentro del comedor (algunas canciones siguen siendo las mismas). Eso sí… solo había un comedor, no cuatro.
En aquellos años los campamentos eran en Segovia, nada de playa y verde. Pinos, resina y secano eran nuestro paisaje. Al campamento se llegaba en un autocar (no en cuatro) cargado hasta los topes, con los tablones del comedor en los pasillos y los macutos en la baca.
El comedor se construía como un mecano, nada de mesas plegables. Y nada de tienda gigante para albergarlo. La sombra de los pinos era suficiente. Las letrinas no eran precisamente de diseño: un agujero, una lona, moscas y zotal. Los fregaderos eran las orillas del rio, Las duchas …. ¿¿ Qué es eso?? A la poza a bañarse, con los tábanos.
No había castores, ni land rover, ni furgonetas, ni autobús de apoyo. Si acaso, el coche del Jefe de Grupo o de algún scouter, que nos lo dejaba porque era el único que tenía. MUCHAS GRACIAS ¡¡¡¡¡
Las misiones, los raids de patrulla, las rutas del clan….. andandito bajo el sol y a buscarte la vida, sin más apoyo que tu brújula y tu astucia. En la rústica cocina … una madre del grupo se desvelaba por nuestra dieta. Sin alergias, intolerancias o vegetarianos. El médico del campamento… era el del pueblo. Eso sí, teníamos cura propio.
Y así podría seguir…durante líneas interminables. Pero… ¿sabéis una cosa? Cuando uno está en un campamento del 217, sea del siglo que sea, todo es exactamente igual. Los juegos, la satisfacción de la comida con tus compañeros, las rutas, los talleres, las noches junto al fuego (o el lumogás) , el dolor de pies, la hermandad que provoca nuestra pañoleta amarilla y marrón (tono más o tono menos), la confianza en nuestros scouters, nuestros sueños…
Sin embargo, de todas las carencias de aquellos campamentos, la que peor llevo ahora es la ausencia de más imágenes palpables, fotografías, vídeos … Por suerte, hoy podemos disfrutar casi al instante de todos y cada uno de los rincones de nuestro campamento, ver las caras felices de nuestros hijos y amigos, los paisajes, la ilusión….
No hay más que echar un vistazo al álbum del campamento de este 2014, que crece cada día en: https://picasaweb.google.com/109897987339417866519
No dejéis de verlo. ¡¡Seguidlo y disfrutadlo!!
Siempre Listos
Carlos GordilloGrupo Scout 217 Matterhorn

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