Ya no preguntan. Saben que habrá ruta, que siempre se hacen y las seguiremos haciendo. Es más fácil así, saber que los scouts pateamos las montañas igual que danzamos, bromeamos y nos ponemos pañoletas. La tarde anterior hemos charlado un ratito para contarles lo que ya saben: que lleven los cordones bien atados, las "cantimpelotas" llenas, que no se tiren corriendo...También para estimularles con cosas que son ciertas: que volverán más fuertes y sanos, que entre ellos están las próximas Edurnes y los próximos Jornet, que las rutas son divertidas sin ser exactamente un juego y que, como siempre, les prometemos experiencias, vivencias y emociones inolvidables. Les hemos estimulado pero sin su recepción apenas nada tendría sentido.
Están mentalizados. En el bus se muestran relajados y convencidos. Es hermoso: su confianza en nosotros es una transfusión de crédito en nosotros mismos. Aunque no dudamos de ellos ni de nuestra propuesta, su lobatera certidumbre en sus Viejos Lobos nos enternece y nos da garantías: todo saldrá bien.
Hemos buscado de nuevo algo especial: ruta, ejercicio físico, impacto educativo con el medio natural...todas esas cosas pero son Lobatos y la "aventura/cacería" es parte de su esencia y vitalidad. La ruta es exigente pero muy entretenida. Se les dice, como siempre sin cartas marcadas, lo que hay: "veréis cosas increíbles; la ruta es durilla pero podréis hacerla sin problema; tendréis que estar concentrados en muchos tramos; el día es perfecto, habrá luz de sobra y hace el calor suficiente para disfrutar de las sombras de los bosques de galería que nos encontraremos; comeremos por el camino en un sitio espectacular y buscaremos un paso que sirva para todos y el camino está lleno de contrastes así que "Ojos y Oídos bien abiertos..."
En marcha. El comienzo es suave y propiciatorio. Pronto comienzan las vistas de la espectacular cascada, esa cola de caballo que vemos de frente, luego a nuestras espaldas. Ya lo notan, aprecian que están haciendo algo diferente en un lugar difícilmente olvidable. Sin demasiado esfuerzo entran en la suficiente tensión deportiva para avanzar: el camino se desploma hacia el fondo del barranco. No es peligroso pero requiere que sus garras se afirmen. Se les recomienda que liberen las garras para usarlas y, cuando sea oportuno, sentarse para bajar, el truco perfecto para no caerse: estar ya en el suelo.
Por el camino hay alguna pequeña ferrata que les divierte: tienen orden de no pasarla sin agarrarse. Están tan lanzados que lo harían pero no faltan ojos de Viejo Lobo para no pasar ni una. A cada paso la ruta se hace más interesante.
Finalmente se llega al lecho del río y al margen de una aldeíta lo cruza un puente ideal para reposar, comer y escuchar batir el agua agreste. Se hipnotizan con su visión, sentados en las tablas del puente con un bocata en una mano y una piedra en la otra. Así son las cosas: un bocata, un río y una piedra. Algunos filosofan sobre la felicidad: los Lobatos la ejercitan.
Descansan un rato. De nuevo sin trucos: todo lo bajado habrá que subirlo por la otra ladera. Se trata de una cabecera de valle: hemos accedido por una parte y ahora volvemos rodeando por la otra cruzando saltos de agua (Frechas). Con la "zampa" concluida nos ponemos en marcha: la ladera tiene amplias zonas de sombra, es empinada pero evita largos y un poco tediosos tramos de transición. Lo están haciendo de cine y se lo reconocemos. Tampoco tenemos que mentir: muchos tienen un físico excepcional para esto y les encanta oírlo. Llevan un ritmo excelente.Mientras ascendemos tenemos la suerte de vislumbrar los tramos que nos aguardan con la sorpresa de otro puente-pasarela justo en la boca de un salto de agua. LLegan ansiosos a él y se merecen otro premio más. Descanso relajado, fotos, nos mojamos la cabeza, las camisetas, llenamos bidones y bebemos, algunos sacan los Cuadernos de Caza. El sitio es inolvidable y no apuramos la marcha. Estos momentos son también parte esencial de la ruta: compañerismo, buen rollo, desenfado...
Retomamos la marcha. sigue el ascenso hasta una cornisa amplia desde la que se observa a nuestra altura ya la Frecha da Mizarela y la aldea que le da nombre. Nos queda avanzar sombreados por la caída de la tarde, maravillosamente primaveral, un cuento coloreado por el moreno curtido de nuestras caras, mientras hacemos curvas por las laderas sinuosas que nos aproximan hasta una zona de paredes donde unos escaladores alucinan al vernos pasar. No es frecuente ver niños por ahí pero enseguida les anuncian que no son niños sino "Lobatos". Queda otra ferrata sin desnivel que apuran con demasiada suficiencia (que luego comentaremos para que no baje la concentración). Ya baja la temperatura para hacerse sencillamente perfecta: 18 grados.
Al final de una rampa se abre un collado amplio, ideal para merendar. Desde el collado se divisan los buses que nos esperan a 300 ms. La Ruta se acaba: los Lobatos se emocionan, lo tienen, lo han hecho. La merienda es un jolgorio de chistes, conchas de chocolate, frutos secos, algún plátano bien maduro. El momento es eterno: apoyadas las cabezas sobre los estómagos de otros o sobre las espaldas de los macutos, con los pies hirviendo pero ya relajados...no durará mucho. son Lobatos, han terminado, merendado y reposado unos minutos con el repertorio de chistes "internacionales" de rigor. Además las Manadas 217 se han reagrupado en estas praderas moteadas de bastiones de granito que recuerdan a nuestra amada Pedriza. En efecto: los Lobatos agotados pasan a la fase activa de nuevo. Comienzan los juegos y carreras espontáneas. El descanso queda tácitamente postergado para el bus donde muchos se "sobaran" sin piedad. Algunos aprovechamos para formar una pequeña expedición que marcha al pueblo a llenar las cantimploras. La tarde ya es azul y sin sombras. Se oye el agua frágil de la Cascada caer. Va a ser de noche y los Lobatos 217 han andado mucho, duro y bien. En silencio ya en el autobús apuramos los recuerdos para ordenarlos y compartirlos. Sí: es un momento feliz aunque sin bocata, sin piedra y sin agua que mirar pasar."

Kike /Zorro
Scouter Manada Alkaid
Grupo Scout 217 Matterhorn

Seguimos acampando,
Seguimos Avanzando...







