Dices que te cuesta entender como hay Escuelas de Insignia de Madera muy exigentes, y otras “de cachondeo”. No es tan difícil de entender si te haces otra pregunta, ¿para qué sirven esas “titulaciones” o “ciclos formativos” fuera del ámbito Scout? Para nada. Nadie las reconoce fuera del “mundo Scout”. Entonces, tampoco es tan raro que no sean “respetadas” internamente. Porque esto del escultismo es muy bonito y muy enriquecedor para cada individuo que entra a formar parte de él, pero no da de comer, es algo “inútil”, y lo aprendido durante tantos años en el movimiento no es “demostrable” a la hora de optar a un puesto de trabajo. Eso, creo yo, menoscaba la labor de los scouters, porque minimiza su valor, lo que repercute en la calidad del trabajo y el interés de sus voluntarios.
Otro problema es el concepto de “educación en el tiempo libre” que impera en este país, y en el que nos hemos incluido los Scouts. En los países británicos hacen una diferencia que para mí es vital: Separan “outdoor education” de “playworker”. Esta diferencia es en esencia esa misma diferenciación que haces tú entre monitor y Scouter. Yo iría aún más lejos, y diferenciaría entre “educador” y “entretenedor”. Esta diferenciación rompe con esa idea de “educación en el tiempo libre”. No encuentro, o desconozco, una traducción fiel para “outdoor education”, sería algo así como “educación en la naturaleza”, pero no exclusivamente en un entrono natural, pues los que hacemos y hemos hecho escultismo en una gran ciudad como Madrid, sabemos que eso de “en la naturaleza” es bastante difícil de realizar, y sin embargo entraría perfectamente en “outdoor education”. Creo que los que vivimos con pasión este movimiento, tenemos claro que no hacemos entretenimiento, sino educación activa, formación y trasmisión de conocimientos y habilidades, principalmente a través de una herramienta llamada “Juego”.
Llamar “educación en el tiempo libre” al escultismo, es infravalorar la labor que diariamente hacen los miembros de un grupo scout. Porque hay que poner todas las cartas sobre la mesa, y decir claramente que no es simplemente un “trabajo voluntario de fin de semana”. Cierto, hay grupos donde ese trabajo se reduce a un par de horas en el fin de semana, y quince días en verano, y lo hacen bien, pero son entretenedores (algunos, entretenedores profesionales, de gran calidad). Se nota en los grupos donde el trabajo de los monitores no se reduce solo a las reuniones. Se nota, que cuanto más tiempo se dedica, mayor es la calidad, mayores son los retos, y mayores son las repercusiones de los proyectos realizados. Se nota, cuando la dinámica de trabajo es “profesional”, y no sólo “voluntaria”. Sin embargo, esa dinámica “profesional”, pero “no remunerada”, cansa. Y cansa más cuando ves que no sólo no “da para comer”, sino que “entretenedores profesionales” en “parques de bolas” sin siquiera la mitad de conocimientos y experiencia, se ríen en nuestra cara por “regalar nuestro tiempo en los scouts”.
Con esto quiero enganchar con eso de “el scout no pide nada a cambio”, algo en mi opinión mal interpretado. El Scout hace el bien sin esperar recompensa. Eso quiere decir que no limita su buen comportamiento a obtener recompensa, no que sea “gilipollas” y deje que los demás se aprovechen de él. Aunque el fin de sus acciones no sea “obtener recompensa económica”, todos esperamos algo a cambio en cada una de nuestras acciones, aunque en ocasiones el “pago” sea tan simple como una sonrisa, un abrazo o una palmadita en la espalda. También hay que tener en cuenta el “coste de oportunidad”, lo que quiere decir, que el tiempo que dedicamos a una cosa, no se lo dedicamos a otras. Te quejas de “falta de tiempo” para lograr objetivos, seguramente porque tu trabajo es otro, al que dedicas alrededor de cuarenta horas semanales o probablemente más, con lo que “tu tiempo” como jefe scout, esta limitado a las necesidades y exigencias de tu “trabajo”. Entrecomillo trabajo, porque la diferencia entre un “trabajo” y otro, parece ser la diferencia entre ser remunerado o no.
Que no se me malinterprete. El carácter “voluntario” del movimiento es una de las características que más fuerza le da. Pero eso de que no sea retribuido en ningún caso…no estoy de acuerdo. No pido que se pague a los monitores por acudir los sábados dos horas, ni mucho menos, pero hay funciones o labores en todo grupo scout que requieren mucho tiempo, y me atrevería a decir que algunos cargos tanto en los grupos scout, como en las oficinas regionales y nacionales, requieren exclusividad al cargo. Eso quiere decir que para realizar “de forma profesional” ciertos trabajos o cargos dentro del escultismo, no se puede “trabajar” en otra cosa. Eso significa exclusividad. Y eso tiene que tener algún tipo de “remuneración”, porque no se vive solo del aire y la alegría.
Quisiera cerrar con la misma frase que cierras tú. “Cuidad y proteger a vuestros jóvenes Scout.” Darles formación reconocida, protegerles de “los caraduras y oportunistas”, darles herramientas y recursos para que sus conocimientos y habilidades sean valorados como deben ser. Respetémonos a nosotros mismos, y después luchemos por ser respetados. Si nosotros mismos consideramos los scouts como un “hobby”, no podemos enojarnos porque los cursos de Insignia de Madera sean infravalorados, y si de verdad no tienen valor alguno, no podemos enojarnos porque alguno se lo tome a cachondeo.
Como siempre, el fin de éste articulo es generar debate.
Un abrazo.
Buena caza y largas lunas.
Arturo Rodríguez "el turi"Ex-Scouter Manada Mowha
Recientemente, ha llegado a mis ojos un artículo escrito por un ex-presidente federal Scout, hablando de la importancia de una formación de calidad para los Scouters, y haciendo diferencia entre Scouter y monitor. He de reconocer que ha empezado emocionándome, pero ha acabado indignándome. Y tras cuatro lecturas, estoy más indignado que emocionado.







