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"Endo-cooperación"

by Bobby

Antes de nada me gustaría matizar algo, casi una disculpa:

1. es un artículo sobre la Navidad, leedlo y lo veréis y se habla mucho de ella.
2. es un pequeño compendio de confesiones personales
3. puede que esté cargado de melancolía pero, seguid leyéndolo, notaréis de nuevo como tiene mucho de presente y también del futuro en el que tanto nos gusta creer.

Cuando yo era un scout pequeñito de este Grupo a todo el mundo le gustaban las Navidades, hasta el punto de que nadie se planteaba, como sucede muy a menudo  ahora, si le tenían que gustar o no. El mundo era diferente: había pocos momentos para la celebración y cuando la gente los encontraba se entregaba a ellos desde sus posibilidades. La Navidad además era una fiesta esencialmente popular y muy bien recibida por la gente humilde: había paga extra, el mismo día de Nochebuena el Jefe invitaba a un vasito de moscatel y unos mazapanes y daba una cestita con algunas pastillas (ahora se llaman tabletas como las otras cosas) de turrón, una botella de Castellana y un bote de piña en almíbar. Ni que decir tiene que la cajita ayudaba mucho  a celebrar esa noche. Las Navidades empezaban esos días previos a la Nochebuena y no muchos días antes como ahora. Al pasar por la puerta de los bares del barrio aquellos días uno encontraba a los vecinos cantando villancicos mientras tomaban una copita y resultaba casi imposible evitar que te empujaran a entrar para que compartieras una "Mirinda" con otros 3 o cuatro vecinitos. Entonces los refrescos también se compartían repartiéndo su contenido en los vasos colocados en línea para evitar jaleos infantiles. Cuando salías del bar un poco aturdido y atufado por el humo del tabaco te habían llenado sin darte cuenta los bolsillos del abrigo de peladillas y polvorones que guardabas y te comías a lo largo de la semana. Así pasaban aquellos días navideños hasta la llegada del Campamento Scout de Navidad que a menudo se alargaba hasta la misma tarde del día de Fin de Año.

Yo pertenecía a la clásica familia modesta de lo que por entonces se llamaba "clase trabajadora". Eso significaba varias cosas: no pasábamos hambre ni llevábamos la ropa rota al colegio pero la heredábamos de los primos, los vecinos y los chicos, al cumplir cierta edad, de nuestros padres varones. Confieso que la primera cita que tuve con una chica, "para salir" con ella, a mis casi 16 años de edad llevaba ropa cedida por mi padre quien sabe si para virilizarme o simplemente porque fuera lo más presentable que tuviera, no lo recuerdo bien. El caso es que aquellos niños, por supuesto, también recibíamos la visita de los Reyes Magos (no de Papa Noel). No existía Cortilandia pero sí los Almacenes Fuencarral con sus coros de muñequitos cantarines y sobre todo lo demás yo asistía como un clavo junto a mi abuela al acontecimiento fabuloso del plante del abeto natural de más de 30 metros de altura que después de subir toda la Gran Vía en un camión de morro con un remolque se levantaba en la Plaza del Callao tras girar en ella entre coches y autobuses montando un "cirio" de tráfico fabuloso,muy bien decorado por la Policía Municipal, que vestía de blanco aunque no precisamente por ser Navidad. En los soportales de Galerías Preciados esperaba majestuoso la entrega de nuestras cartitas el Cartero Real con una paje muy guapa porque los Reyes Magos, los verdaderos, siempre paraban en el Corte Inglés que era la esencia del glamour de entonces. Yo tras comprar en las papelerías del barrio mi cartita para sus Majestades Reales los Magos de Oriente (con aquellos ribetes de colores de los sobres iguales a los que colocaban en las puertas de las peluquerías)la rellenaba y la llevaba cada año a su destino. La carta en sí no era gran cosa porque ambicioso, lo que se dice ambicioso, nunca lo he sido. Lo cierto es que, mejor o peor, llegaban los Reyes de Oriente de madrugada el día 6 y yo tenía más juguetes incluso de los que había pedido por escrito. Mis padres, como los demás por entonces como hemos contado, eran muy Navideños y disfrutaban mucho de esa fiesta.

Todo lo que ahora voy a relatar es, huelga decirlo, rigurosamente cierto. Como a todos los niños algunos de aquellos juguetes me gustaban más y otros poco o apenas nada, no entendiendo muy bien porque los Reyes se habían molestado en cruzar ventanas y puertas cargando con ellos al hombro. Pero desde muy pequeño empecé a sentir una pena enorme por aquellos juguetes-objetos que menos quería y por eso me forzaba a jugar con ellos o al menos a no arrinconarlos o estropearlos aposta, todo lo contrario; intentaba y encontraba la manera de buscarles un hueco junto a los demás dentro de mis juegos, siempre en papeles secundarios pero al menos existentes, calmando mi conciencia.Tal vez entonces sintiera, sin comprenderlo probablemente, la importancia de aprovechar las cosas y el efecto de su inutilidad cuando existen fugazmente ya desprovistas de su función, sirviendo solo para su acumulación; de la acumulación por un desarrollo lógico se pasa a la desvalorización y de esta al olvido. Finalmente todo ello tiene un efecto educativo que a ninguno se nos escapa. Entonces casi todo gozaba de valor. Años después cuando todo esto cambió y por supuesto no esencialmente hacia mal, aquello que todos hacíamos de una forma natural (reparar, cambiar, recomponer los objetos, adquirir exclusivamente los necesarios..) desapareció y poco después hubo que inventarle un nombre para una propuesta social que se incluyo como un "valor" educativo apareciendo en los temarios escolares y folletos divulgativos de las organizaciones sociales: "Reutilizar" (dentro de las famosas 3Rs).

A menudo también nos encontramos con emprendedoras campañas llenas de valor y magníficas intenciones englobadas en el ámbito de la Cooperación (casi siempre asociada y próxima al Desarrollo). Sin embargo olvidamos, obviamos, en el marasmo de las Grandes Iniciativas, lo pequeño y más cercano, aquellas medidas que requieren de poco esfuerzo y presupuesto pero que tienen un importante impacto. Un poco pedantemente podríamos denominarlo "endo-cooperación": se trataría del conjunto de medidas realizables a escala personal, individual o de nuestros pequeños grupos conducentes al aprovechamiento exhaustivo de nuestros recursos, al uso colectivo y simultáneo de ellos, al intercambio de esos bienes cuando no nos sean necesarios por medio de  pequeñas redes semiorganizadas o de acciones individuales con el objeto de evitar el despilfarro, la desvalorización de los bienes materiales y el consumismo. Seguramente me he pasado pero sé que es muy sencillo de llevarlo a la práctica, empezar a hacerlo y disfrutar practicándolo. Sobre el impacto educativo que puede llegar a tener en un Grupo Scout no me queda ninguna duda.

Tan sencillo como empezar: nuestra nueva Manada Alkaid toma la iniciativa porque entre otras cosas no tenemos que desandar ningún camino material, no tenemos nada (excepto muchas ganas, alegría, un programa lleno de objetivos y el ánimo y apoyo de las otras 3 Manadas y el total del Grupo, como si fuera poco ...).  Llevaremos a cabo una Acción que vamos a tratar como todo un acontecimiento: uno de nuestros Lobeznos nos prestará un balón para llevarlo al Campamento y no tendremos que comprarlo. Durante unos días será de todos y podrá disfrutar de existir de verdad siendo justamente fiel a aquello para lo que se le dio existencia (unos niños atizándole patadas o tirándoselo a los brazos y ser el blanco de los ojos de muchos durante unos pocos días). Lo cuidaremos entre todos, no dormirá olvidado en un rincón sin niños y volverá a casa con su Lobezn@ propietario tras haber cumplido muy bien su misión. Daremos valor, uso y generosidad. Habrá sido fabricado para algo y cuando tenga que acabar su vida útil podrá decir que, entre otras cosas, asistió al primer Campamento de Navidad de la Manada Alkaid.

Pensé titular el artículo de muchas maneras: "Lo absurdo de lo inútil", "Navidad de las pequeñas cosas", "Un balón sin niños"...no tiene demasiada importancia.
Ahora, en Navidad, al fin llega el momento del presente actuando desde cada gesto para el futuro de nuestras cosas y de nuestras emociones. Futuro.
Feliz Navidad Scout a todos, son merecidas.


 

Kike /Zorro
Scouter
Grupo Scout 217 Matterhorn



Seguimos acampando,
Seguimos Avanzando...
Modificado el Viernes 20 de Diciembre de 2013 11:23
Bobby

Bobby

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