La madrugada te regala uno de los momentos más sublimes. Los chicos acostados, aunque en algunas tiendas aun se ven luces de linterna y se siguen oyendo risas. Aparece la guitarra, las tímidas canciones, la conversación con los compañeros, las estrellas, el viento, un bocata de lomo frio porque no te dio tiempo a cenar. No hay muchos momentos en la vida que puedan superar a este.
Domingo, paseas temprano entre las tiendas aun en silencio y observas como poco a poco todo va cobrando vida. Un castor que sale a hacer pis marca el inicio de la jornada. Desayuno, juegos, ceremonia de promesas, canciones, manteos, más risas, comida y recogida. Despedida de los que no veras hasta la próxima salida.
De regreso, en el coche, notas el cansancio, ¿agotado? Sí, pero satisfecho. Recuerdas a ese castor que te pide que le ates las botas y el cariño que te regala, a ese lobato que reclama tu ayuda para ese amarre cuadrado y te observa con absoluto respeto, ese abrazo de una tropera que no ves desde la última acampada y que corre a buscarte en cuanto te ve, haciéndote sentir alguien importante para ella, alguien de los suyos, ese esculta que se afana en intentar ayudarte en tu faena y que reconoce y agradece tu trabajo.
Por todo esto quiero dar las gracias a Santi, Nati y Kike por la confianza que han depositado en mí, a mis compañeros por acogerme como uno más a pesar de nuestra diferencia de edad, a las familias que me permiten el lujo de compartir con sus hijos momentos inolvidables, pero sobre todo quiero dar las gracias a los chicos, a todos los Scouts con los que tengo el placer de compartir rutas, actividades, comidas, noches, formaciones, veladas, experiencias vitales que me ayudan a ser mejor persona. Y de manera especial a mis cinco hijos, que permiten que comparta con ellos nuestro Grupo Scout, teniendo cada uno nuestro espacio y haciendo posible el respeto mutuo.
Todo lo que recibo es un desproporcionado pago a mi modesta aportación y por ello quiero dar ¡¡¡217 Gracias a todos!!!
Y también a ti, Javi Sevilla, por escucharme, por entenderme, por estar ahí.

Carlos Mondéjar
Miembro del Grupo Scout 217 Matterhorn








