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Día Internacional de la Madre Tierra

by j.s.t

¿Qué sabemos de esta celebración?

La proclamación del 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra supone el reconocimiento de que la Tierra y sus ecosistemas nos proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia. También supone reconocer la responsabilidad que nos corresponde, como se expone en la Declaración de Río de 1992, de promover la armonía con la naturaleza y la Tierra a fin de alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras.

Entonces, ¿estamos de celebración? Sí, ya sé, últimamente parezco un viejo cascarrabias con este tipo de celebraciones, pero para eso están, para que analicemos nuestra aportación a cada uno de estos días “especiales”.

Sé que la imagen que ilustra esta entrada parecerá algo exagerada, pero no lo creo así. Actualmente vivimos una época complicada en muchos aspectos (principalmente en la economía) y parece lógico que centremos nuestra energía en sacarnos las castañas del fuego (alquiler, hipoteca, comida, educación, sanidad…) antes de ayudar a proteger nuestro planeta, nuestra casa.

Pero, igual que la crisis nos afecta personalmente, a nuestro bolsillo, salud, etc. también afecta de forma especial a la conservación y protección del Medio. Antes de que se produjeran los recortes en educación y sanidad, ya se había recortado en Medioambiente (inversión en transportes públicos de cara a una movilidad más sostenible, depuradoras, energías renovables, tratamiento de residuos, prevención de incendios (limpieza de montes, mayor dotación contra incendios...), inversiones en investigación, rehabilitación energética de edificios, apoyos a la regeneración de caladeros, y un larguísimo etcétera. Algunas personas pueden pensar que es lógico recortar en algo que a muchos ni les va ni les viene ¿Protección del Medio? ¡Que me protejan a mí, que estoy en las últimas, me ahoga la hipoteca, y no llego a fin de mes!

Y puede que nos les falte razón, pero lo cortés no quita lo valiente. Quiero decir, que una cosa no está reñida con la otra, porque realmente y en sus últimas consecuencias, proteger el Medioambiente significa cuidarnos a nosotros mismos. De poco me vale conseguir estar un poco más saneado económicamente si el ambiente en el que vivo cada vez es más insalubre (la pescadilla que se muerde la cola: más posibilidades de enfermar y menos posibilidades de ser atendido en la Sanidad Pública…); si el país en el que vivimos ha declarado una especie de guerra abierta a las energías renovables (=más contaminación ambiental); si reducimos en equipos y personal para prevención de incendios (=más incendios forestales y mayor avance de la desertización y desertificación); si un enorme porcentaje de la electricidad que pagamos (cada vez más cara), se escapa de casa a través de muros, puertas y ventanas mal aislados…

 

Pero ¿qué podemos esperar de unos Gobiernos (no hablo sólo del nuestro) que entienden que el dinero empleado en estas cuestiones es un lujo suntuario que una sociedad en problemas no se puede permitir? Esto es quizás lo más preocupante, porque estoy convencido de que es justo al contrario, de que las políticas de sostenibilidad son, desde este punto de vista, lo mismo que las políticas educativas o las de apoyo a la innovación: políticas estructurales que preparan mejor a una sociedad para avanzar y situarse en las primeras líneas de los países que combinan crecimiento con bienestar social y que mejor resisten los embates financieros que producen las crisis económicas.

Es un error que las cuestiones de conservación queden en un segundo plano porque el medio ambiente tiene una repercusión inmediata para los recursos naturales y el desarrollo de los países, se sigue pensando que así se economiza cuando, en realidad, ocurre lo contrario.

Paradójicamente, como el hambre agudiza el ingenio, aunque existe menos protección desde los Gobiernos es la población la que, en su necesidad de ahorrar, indirectamente protege nuestro planeta.

Educadores ambientales y otros profesionales del Medio llevamos años diciéndolo: proteger nuestro planeta de forma inteligente beneficia al bolsillo… De repente, tanto las familias como las empresas han desarrollado una especie de obsesión por el ahorro, optimizamos el uso de electricidad y agua como si nos fuera la vida en ello, pensamos dos veces antes de utilizar el coche, compramos envases grandes porque son más baratos… Así que, sin esperarlo, estamos aplicando intensivamente los conceptos de la ecoeficiencia.

La ecoeficiencia trata de conseguir bienes con precios competitivos a la vez que progresivamente se reduce la intensidad de uso de los recursos para conseguir una misma unidad de producto reduciendo en paralelo los impactos medioambientales. Y esto no es una entelequia, sino una posibilidad muy real. Si para producir lo mismo —a través de nuevos métodos informados por la tecnología y la innovación— se necesita menos materia prima, se reducirán los costes de lo producido y paralelamente será menor la huella ecológica de las actividades. Si para producir una misma cosa se hace menor el consumo energético, disminuirá tanto la contaminación como la factura energética de la empresa. Si se mejora la reciclabilidad de los recursos ya utilizados volviéndolos a emplear para fabricar productos, ocurrirá tres cuartos de lo mismo tanto en ahorro económico como en coste ambiental. En estos casos ecoeficientes —de los que hay numerosos referentes en el mundo—, economía y protección ambiental van de la mano, y las empresas que aplican estas estrategias consiguen finalmente una palpable ventaja competitiva.

Y son precisamente los momentos de crisis (en los que toca desarrollar la imaginación, la innovación y el ahorro) los mejores para entender que hay que avanzar en esta complicada pero apasionante senda en la que la economía comprenda que la sensibilización y la defensa del Medio deben considerarse como una oportunidad y no como un lujo sólo posible para épocas de bonanza.

Este año 2013 el Día Internacional de la Madre Tierra se centra en los efectos del Cambio Climático. Si ya era difícil contrarrestarlo cuando los Gobiernos estaban en un buen momento económico, hoy en día resulta un ejercicio más que difícil para sus monetarias mentes, que no ven más allá del Euro/Dollar en mano…

Aún así, como somos las personas las que podemos seguir avanzando en este sentido, para celebrar el Día Internacional de la Madre Tierra, se han recogido en todo el mundo imágenes de personas, animales y lugares directamente afectados o amenazados por el cambio climático, así como imágenes de personas esforzándose para hacer algo al respecto. (Ver galería).

Pues eso, a pesar de todo, ¡¡Feliz Día Internacional de la Madre Tierra!!

Marcos Ruiz Abad
Biólogo, Docente  y Comunicador Ambiental
Antiguo miembro del Grupo Scout 217 Matterhorn

P.D Podéis seguirle en su web: http://ruisaba.com



Grupo Scout 217 Matterhorn



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Seguimos Avanzando...
Modificado el Sábado 27 de Abril de 2013 08:53
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