En el albergue donde nos hospedamos, sin lujos materiales pero con un ambiente de primera, cae la tarde noche y arrecia; es la temperatura que todos conocéis: ese calor que se amedrenta y se ciñe a cumplir su cometido escrupulosamente alrededor de los cuerpos pero evitando desgastarse calentando el ambiente así que nosotros nos convertimos en el propio calor del ambiente. Quique ha traido un termo de café y sigue la plática.
Compartimos el espacio con unos scouts de Aragón que, por ser sutiles, diríamos que son algo más jóvenes que nosotros y que observan un poco desconcertados tanta risa descarada y a los que atacamos sin piedad desde la experiencia para que se sumen al café y la tertulia. Finalmente se rinden un poco intimidados.
La risa es difícil de controlar ante tantas historias y tantos proyectos. Nos atrevemos con la calle de nuevo y paseamos por un Potes inconcebiblemente desierto bajo el agua nieve y la oscuridad. Tomamos un pincho y nos retiramos a una segunda tertulia que debemos autocensurarnos para no despertar a los chavales de Aragón.
Dormimos, queda mucho mañana termotrónico explosivo sin piedad con pueblos, rutas, iglesias y fincas que visitar.
Se cumple la misión y es hora del regreso que se hace corto entre las mismas cachondadas que siempre dan más de sí, la música, un disco kimball-scout que cantamos, y nieve y mucho viento desde todas las direcciones mientras apagan la luz de los campos y solo quedan las de los coches ante el gris enero de Castilla.
Hacemos balance y diseñamos estrategias para el lugar que más nos ha gustado, sin precipitarnos. Es imposible que nos volvamos más amigos, sentimos tristeza del final, de regresar a un Madrid que nos recibe con un paisaje parecido al que traíamos en la retina lo que suaviza el contraste. Nos despedimos sin alharacas y nos vamos aún bajo la risa y el cariño y sin desnudarnos de las pañoletas.
Hemos hecho una más de scouts como cuando éramos chavales y no "parábamos quietos": todos lo sabemos: que se puede esperar de nosotros si con nuestros añitos buscamos un campamento, nos encharcamos, no obedecemos a las ciclotrones de expansión genésica esas que anuncian y regresamos vibrantes, canterines e incansables...
Pues bueno, será que hay cosas que no tienen remedio...
Buena Caza y Siempre Listos, compañeros del alma, y gracias por otra muesca de no olvidar en el calendario de mi vida
Quique / ZorroScouter Grupo Scout 217 Matterhorn

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