Lo que comenzó con una manifestación convocada por el colectivo Democracia Real YA! para el pasado domingo 15 de Mayo, a la que acudieron miles de personas se esta desarrollando de forma espontánea e impredecible.
Tras la manifestación, un reducido número (unas 500 personas) tomo la decisión de “acampar” en la Puerta del Sol, aunque poco antes del amanecer, hacia las 06:00 de la madrugada, eran poco menos de 100 personas las que se encontraban en la plaza, con lo que no fue difícil desalojarlos. Sin embargo, la difusión de cómo fueron desalojados los escasos jóvenes que aguantaban en la plaza, sentados de forma pacifica y revindicando su derecho a no moverse de ahí, ha sensibilizado y movilizado a mucha más gente.
El martes había al menos 7.000 personas. Ayer miércoles 10.000. ¿Hoy cuantos serán?
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Mi experiencia comenzó el martes, ya que el domingo estuve apenas 15 minutos, y no me gustó nada el clima de exaltación que vi en la manifestación a la altura de la calle Preciados, y que los medios de comunicación resaltaron (después me enteré de que habían sido unos 40 o 50 los que causaron disturbios).
Lo primero que vi fue mucha gente, mayoritariamente jóvenes, pero también adultos y mayores. Veía muchos “hippies”, “skins” y “punkys”, pero sobretodo veía gente “normal” (aunque resulte feo denominarlo así). También veía “pijos” y “trajeados”, estudiantes, parados y jubilados. Chavales de apenas 15 años hablando con “ventegenarios” y “treintañeros”. Me emocionó ver a abuelos y padres con hijos felicitando con orgullo a todo aquel con el que se cruzaba, porque, según decían, “estáis haciendo historia”.
Tras unas horas dando vueltas por la plaza, escuchando y viendo como se iba montando todo, dieron las 12h, y presencie por primera vez una Asamblea General, que se realiza cada 4 horas y esta abierta a todo el mundo. Esta vez fue algo especial, ya que la inmensa asistencia (alrededor de 9.000 personas) inesperada pero a la vez esperanzadora, impedía una participación fluida. La Asamblea General se centro en una única pregunta “¿Nos quedamos aquí a dormir?”, a lo que un clamor contesto “SI”, aun así se sometió a votación a mano alzada, que ratifico por mayoría absoluta la decisión. Mucha gente se fue poco a poco, apurando el último Metro para volver a casa, pero fue mucha más la que se quedó.
Inmediatamente, la gente empezó a trabajar en las comisiones de trabajo creadas (comunicación y prensa, alimentación, intendencia) y otras se crearon espontáneamente (acciones directas, acciones a largo plazo, inmigración, educación y universidades, creación y venta de camisetas, seguridad, sanidad). A las 04.00h hubo otra Asamblea General, en la que cada comisión expuso el trabajo realizado, y sometía a votación las propuestas que se habían ido planteando. Esto fue un trabajo harto difícil, al encontrarnos muchísima gente reunida (yo sentado calculo 1.000 personas, pero habia mucha gente de pie que seguramente no podía ver), pero resulta fascinante ver como tantísima gente con tantas ideas, creencias y puntos de vista diferentes, es capaz de escucharse y respetar los turnos de palabra, para que ninguna voz fuera menos escuchada que otra.
Alrededor de las 07.30h, marché a casa, a descansar, dejando tras de mi a mucha gente con gran ilusión y ganas de seguir trabajando.
Ayer, miércoles, la noche ha quedado marcada por la lluvia. Las comisiones han seguido trabajando y, entre otras muchas cosas, se ha redactado un manifiesto y unas reivindicaciones para presentarlas ante el Congreso de los Diputados, aunque alguna gente no esta desacuerdo porque, dicen, “es legitimar el sistema que queremos cambiar”. Esta mañana, a las 12.00h se debatirá de que manera transmitir ese manifiesto y esas reivindicaciones. Pero lo más urgente era luchar contra la lluvia, ampliando la carpa que se instaló en origen para protegerse del sol y ha acabado cubriendo casi media plaza, para abarcar a todo el mundo que nadie quedase desprotegido ante la lluvia, y buscar palees entre las obras cercanas, para proteger los alimentos y medicinas que muchos de los vecinos y comercios cercanos han ido aportando desinteresadamente a la concentración.
Con la apertura del Metro y los primeros movimientos de gente a sus casas/trabajos, he decidido volver a casa, a coger fuerzas para volver. Porque voy a volver. Porque creo y siento que es mi compromiso como ciudadano y como scout, y porque hace tiempo ya prometí “hacer cuanto de mi dependa por mi grupo y por mi comunidad para lograr dejar este mundo en mejores condiciones de cómo lo encontramos”.
Tras la manifestación, un reducido número (unas 500 personas) tomo la decisión de “acampar” en la Puerta del Sol, aunque poco antes del amanecer, hacia las 06:00 de la madrugada, eran poco menos de 100 personas las que se encontraban en la plaza, con lo que no fue difícil desalojarlos. Sin embargo, la difusión de cómo fueron desalojados los escasos jóvenes que aguantaban en la plaza, sentados de forma pacifica y revindicando su derecho a no moverse de ahí, ha sensibilizado y movilizado a mucha más gente.
El martes había al menos 7.000 personas. Ayer miércoles 10.000. ¿Hoy cuantos serán?
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Mi experiencia comenzó el martes, ya que el domingo estuve apenas 15 minutos, y no me gustó nada el clima de exaltación que vi en la manifestación a la altura de la calle Preciados, y que los medios de comunicación resaltaron (después me enteré de que habían sido unos 40 o 50 los que causaron disturbios).
Lo primero que vi fue mucha gente, mayoritariamente jóvenes, pero también adultos y mayores. Veía muchos “hippies”, “skins” y “punkys”, pero sobretodo veía gente “normal” (aunque resulte feo denominarlo así). También veía “pijos” y “trajeados”, estudiantes, parados y jubilados. Chavales de apenas 15 años hablando con “ventegenarios” y “treintañeros”. Me emocionó ver a abuelos y padres con hijos felicitando con orgullo a todo aquel con el que se cruzaba, porque, según decían, “estáis haciendo historia”.
Tras unas horas dando vueltas por la plaza, escuchando y viendo como se iba montando todo, dieron las 12h, y presencie por primera vez una Asamblea General, que se realiza cada 4 horas y esta abierta a todo el mundo. Esta vez fue algo especial, ya que la inmensa asistencia (alrededor de 9.000 personas) inesperada pero a la vez esperanzadora, impedía una participación fluida. La Asamblea General se centro en una única pregunta “¿Nos quedamos aquí a dormir?”, a lo que un clamor contesto “SI”, aun así se sometió a votación a mano alzada, que ratifico por mayoría absoluta la decisión. Mucha gente se fue poco a poco, apurando el último Metro para volver a casa, pero fue mucha más la que se quedó.Inmediatamente, la gente empezó a trabajar en las comisiones de trabajo creadas (comunicación y prensa, alimentación, intendencia) y otras se crearon espontáneamente (acciones directas, acciones a largo plazo, inmigración, educación y universidades, creación y venta de camisetas, seguridad, sanidad). A las 04.00h hubo otra Asamblea General, en la que cada comisión expuso el trabajo realizado, y sometía a votación las propuestas que se habían ido planteando. Esto fue un trabajo harto difícil, al encontrarnos muchísima gente reunida (yo sentado calculo 1.000 personas, pero habia mucha gente de pie que seguramente no podía ver), pero resulta fascinante ver como tantísima gente con tantas ideas, creencias y puntos de vista diferentes, es capaz de escucharse y respetar los turnos de palabra, para que ninguna voz fuera menos escuchada que otra.
Alrededor de las 07.30h, marché a casa, a descansar, dejando tras de mi a mucha gente con gran ilusión y ganas de seguir trabajando.
Ayer, miércoles, la noche ha quedado marcada por la lluvia. Las comisiones han seguido trabajando y, entre otras muchas cosas, se ha redactado un manifiesto y unas reivindicaciones para presentarlas ante el Congreso de los Diputados, aunque alguna gente no esta desacuerdo porque, dicen, “es legitimar el sistema que queremos cambiar”. Esta mañana, a las 12.00h se debatirá de que manera transmitir ese manifiesto y esas reivindicaciones. Pero lo más urgente era luchar contra la lluvia, ampliando la carpa que se instaló en origen para protegerse del sol y ha acabado cubriendo casi media plaza, para abarcar a todo el mundo que nadie quedase desprotegido ante la lluvia, y buscar palees entre las obras cercanas, para proteger los alimentos y medicinas que muchos de los vecinos y comercios cercanos han ido aportando desinteresadamente a la concentración.Con la apertura del Metro y los primeros movimientos de gente a sus casas/trabajos, he decidido volver a casa, a coger fuerzas para volver. Porque voy a volver. Porque creo y siento que es mi compromiso como ciudadano y como scout, y porque hace tiempo ya prometí “hacer cuanto de mi dependa por mi grupo y por mi comunidad para lograr dejar este mundo en mejores condiciones de cómo lo encontramos”.
"el turi"
Experto en ACAMPADAS
Miembro del Grupo Scout 217 Matterhorn
fotografia de Santi
Carneri http://fotoreportajeando.blogspot.com/
pd. Este artículo refleja la opinión de su autor.








