Invertir en imagen; se es el lema del poder en la Comunidad de Madrid. No hay dinero para intentar que la gente se recupere, es mejor esconder al que se cae, porque el poder no ve al caído como una imagen de sí mismo, lo contempla como un problema, no como alguien que siente y padece igual que él mismo.
Pero por supuesto, sí hay dinero para la imagen, es lícito gastarse 28 millones de euros en mover la estatua de Colón a pesar de que el principal discurso político sea el problema de la crisis, o hacer lo propio, al mismo tiempo, con el Oso y el Madroño, aunque no se entrevea ninguna razón para ello. Y ya puestos aprovechar las obras para tapar el pasadizo subterráneo. En ese pasadizo dormían alrededor de ocho personas.
También nos piden que vayamos en metro en vez de en coche, sin preocuparles el haber subido el coste del metrobús, sin preocuparles que su discurso esté vacío, ni la cantidad de dinero que se gasta el gobierno en sus coches oficiales. La salud del metro no es lo suficientemente persuasiva para reducir el número, coste y uso de estos coches oficiales.
Poco a poco nos cambian de sitio las cosas, nos quitan un bosque y nos ponen un campo de golf que nadie ha pedido, que solo unos pocos van a usar, que gasta el agua que ya no es nuestra porque es privada, nos dicen por dónde podemos y por dónde no podemos caminar, nos hablan de democracia.
Y así, sin que apenas lo notemos, nos cambian el diseño de los bancos.
Este artículo ha sido tomado del Blog del Clan Rover Kilimanjaro del Grupo Scout 217 MATTERHORN.
http://clankilimanjaro.blogspot.com/
En parques y plazas los bancos abundan por todos lados, son tan familiares que uno apenas se percata de ellos. Son lugares que ayudan a la reflexión y al cariño, ofreciendo un breve descanso al caminante. Pero los bancos no son todos iguales.







